Shakira iluminó la noche de Río de Janeiro al comenzar su ansiada gira mundial, ‘Las mujeres ya no lloran’, con un espectáculo lleno de vida que congregó a 60.000 personas en el estadio Nilton Santos. La famosa artista colombiana, conocida por su energía sin fin y su enlace con los asistentes, presentó un espectáculo repleto de emoción, mensajes de empoderamiento y una impresionante producción escénica.
Desde el inicio, la cantante dejó evidente que esta gira supondrá un hito en su trayectoria. Antes de subir al escenario, un enorme avatar suyo capturó la atención de los asistentes, creando una expectativa especial. No obstante, algunos inconvenientes técnicos demoraron su aparición por unos minutos. «Es un placer estar de nuevo aquí con ustedes. Tengo pequeños problemas, no escucho bien», comentó al público mientras se ajustaban sus auriculares. Con la naturalidad que la caracteriza, añadió en inglés: «It’s the first show, it happens» (Es el primer show, puede suceder).
Solucionado el problema, el concierto comenzó con energía. ‘La fuerte’ fue la primera canción que entusiasmó al público, seguida de ‘A girl like me’ en una versión de heavy dance. Pronto llegó el clásico ‘Estoy aquí’, que llevó a los asistentes a los primeros días de la artista y dio inicio a un programa lleno de éxitos.
Una vez solucionado el inconveniente, el concierto arrancó con fuerza. ‘La fuerte’ fue el primer tema que encendió al público, seguido por ‘A girl like me’ en una versión heavy dance. No tardó en llegar el clásico ‘Estoy aquí’, que transportó a los asistentes a los inicios de la cantante y marcó el inicio de un repertorio repleto de éxitos.
Uno de los instantes más comentados fue durante la interpretación de ‘Inevitable’, acompañada por bailarines que personificaban figuras tipo Ken. En medio del entusiasmo, pronunció una frase que varios consideraron como una indirecta a su historial amoroso: «Si algo he aprendido es que las caídas son el inicio de un vuelo más alto». Luego, con una guitarra rosa en mano, interpretó ‘No molestes’, subrayando el mensaje de superación y fortaleza femenina.
El empoderamiento femenino fue una constante en su discurso sobre el escenario. «He pasado momentos difíciles en los últimos años, pero las mujeres renacemos de las caídas más sabias, más resistentes, más fuertes. Si queremos llorar, lloramos. Pero si no, salimos victoriosas», afirmó con firmeza antes de presentar una canción con algunas alteraciones en la letra. Su comentario generó una reacción inmediata del público, que comenzó a cantar espontáneamente una consigna relacionada con su expareja.
Otro momento destacado de la velada fue el emotivo instante protagonizado por sus hijos, Milan y Sasha, quienes aparecieron en la pantalla mientras interpretaba ‘Acróstico’ al piano. La emoción se transformó en energía con canciones como ‘Copa vacía’ y ‘La bicicleta’, que hicieron bailar a todos los asistentes.
Otro punto álgido de la noche fue el momento íntimo protagonizado por sus hijos, Milan y Sasha, quienes aparecieron en pantalla mientras ella interpretaba ‘Acróstico’ al piano. La emoción dio paso a la energía con temas como ‘Copa vacía’ y ‘La bicicleta’, que pusieron a bailar a todos los presentes.
El show prosiguió con una serie de éxitos, tales como ‘Como, dónde y cuándo’, ‘Última’, y una formidable versión de ‘Ojos así’ con un avatar suyo que protagonizaba un espectáculo de luces en tonos rojos. Además, dedicó un guiño al público brasileño al interpretar ‘Mamá África’, de Chico César, seguido de una versión acústica de ‘Antología’.
El fin de la noche fue espectacular. Canciones emblemáticas como ‘Whenever’, ‘Waka Waka’ y ‘She Wolf’ pavimentaron el camino para el momento cumbre del concierto: ‘BZRP Music Sessions #53’. Con una energía arrolladora, Shakira enfatizó su mensaje: «Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan», mientras el estadio cantaba al unísono con ella.
El cierre de la noche fue apoteósico. Temas icónicos como ‘Whenever’, ‘Waka Waka’ y ‘She Wolf’ prepararon el terreno para la cumbre del concierto: ‘BZRP Music Sessions #53’. Con una energía desbordante, Shakira dejó claro su mensaje: «Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan», mientras el estadio coreaba con ella.
Con este arranque electrizante, la gira promete convertirse en uno de los eventos más memorables del año, consolidando aún más la posición de la artista como un ícono global de la música y el empoderamiento femenino.