domingo, junio 16

Ese Isner que sacudió el sueño de igualar a Borg

Había terminado 2010 como número 1 del mundo, habiendo ganado su segundo Wimbledon, pero al año siguiente emergió con un ogro llamado Novak Djokovic que se convertiría en una pesadilla y un desafío. Es un año complicado, en el que cae en semifinales de Doha con Davydenko, en cuartos de Australia con David Ferrer y en marzo empieza una racha negativa porque encadenará siete finales perdidas contra el serbio: Indian Wells, Miami, Madrid. , Roma, Wimbledon y US Open.

Una carga mental que también pesa a la hora de empezar Roland Garros. Porque las ganas de defender su territorio son tantas que muestra las prisas, las prisas, el nerviosismo, y se une a un enorme John Isner que no sólo tiene un buen saque, sino que también se mueve de maravilla en la Philippe Chatrier y te hace tambalearse durante mucho tiempo. Desde hace tiempo el sueño de un sexto título en París, con el que alcanzar a la leyenda Bjorn Borg.

“Rafael no podía jugar bien el balón y eso le inquietaba mucho”, confesó en aquel momento su tío Toni. Porque fue sólo una primera ronda, pero se convirtió casi en una final (6-4, 6-7 (2), 6-7 (2), 6-2 y 6-4). El estadounidense estuvo inmaculado en su planteamiento, firme desde el fondo y con mucha confianza, desplegó un tenis enorme, a diferencia de él, tan resolutivo y efectivo en pista dura. Pero sorprendió al mundo del tenis porque decidió dos desempates a su favor y desató rumores de una salida anticipada hacia Baleares tras 44 victorias y sólo una derrota. Esos dos sets ganados le hicieron único durante muchos años, ya que sólo tres tenistas le han ganado dos sets al balear en París que, recordemos, ganó las dos ediciones anteriores sin perder ninguno: Djokovic en 2013 y Auger-Aliassime en 2021.

“Isner debería haberme ganado en ese partido”, señaló el propio Nadal años después. Pero aguantó el aguacero, las increíbles voleas de Isner y se hizo fuerte desde el fondo. Tanto es así que podría remontar esos dos sets y acabar robándole el sueño al americano. «La forma en que jugó en el cuarto y quinto set… Nunca había visto un tenis así. En el 30-30 del último partido necesitaba oxígeno, estuve al borde de sentirme mal”, diría después.

El rey del país defendió su feudo en una agónica primera ronda de cuatro horas y un minuto y fue un soplo de oxígeno para los siguientes pasos. Aún le costaría un poco sacarse el nerviosismo ante Pablo Andújar (7-5, 6-3 y 7-6 (4)), pero se liberó ante Veic (6-1, 6-3 y 6- 0), Ljubicic (7-5, 6-3 y 6-3), Soderling (6-4, 6-1 y 7-6 (3)) y Andy Murray (6-4, 7-5 y 6-4 ).

Nadal temía que la final fuera contra Djokovic. Otra final como la que había perdido en Indian Wells, Miami, Madrid, Roma, y ​​luego perdería en Wimbledon y el US Open. Pero llegó su rival más íntimo para ‘salvarlo’: Roger Federer.

El suizo, que había anulado la racha de 81 triunfos del español en tierra batida, fue una vez más quien puso fin a otra superioridad prolongada en el tiempo: las 41 victorias de Djokovic en 2011. En el partido 42, toda una semifinal de Roland Garros, el mejor Federer. “Djokovic era el mejor en ese momento y venía con una racha increíble, pero tuvimos suerte de que Federer le ganara en semifinales, en un gran partido”, admitió Toni Nadal.

Pero ya en la final, el mejor Nadal supo derrotar al suizo, que se vio desequilibrado por el efecto venenoso del balear en su revés, y pasó de un porcentaje del 90% en su primer servicio en los dos primeros capítulos a sólo un 63% en el tercero y cuarto. «Cuando salimos a jugar contra Federer estábamos convencidos de que lo ganaríamos porque ya lo habíamos hecho antes. Fue una final complicada, con tres sets muy igualados”, recordó Toni Nadal, que resumió así aquel título de 2011: “El más difícil”. Y así lo asumió el tenista: “Sufrí mucho en aquel Roland Garros.” Pero estuvo el mordisco en la Copa de los Mosqueteros, la sexta, para igualar a un Bjorn Borg que fue el encargado de dar el trofeo en aquella Philippe Chatrier que le recorrió un escalofrío aquel 24 de mayo, en el estreno de Nadal.