¿En camino a la dolarización en Venezuela?

Maduro ha señalado en público que no le semeja mal el proceso “que llaman dolarización” de Venezuela. Merece la pena aclarar que en sus declaraciones, no está anunciando un proceso formal de dolarización económica, que represente la substitución del bolívar por el dólar como moneda de circulación nacional.

No es un plan integral de dolarización, planeado y formal, equivalente al empleado en otras economías como la de Panamá y Ecuador. Sencillamente, Maduro, después de haber rechazado e inclusive criminalizado por años el empleo del dólar (múltiples personas acabaron presas y negocios liquidados y castigados por el empleo del dólar como moneda de intercambio o bien valoración), decide mudar su situación para montarse en la ola de un proceso desorganizado, mas total y completamente ineludible, de masificación del empleo de divisas en Venezuela, que sirve a la población para ocupar el vacío dejado por un bolívar que perdió sus 3 funciones básicas como moneda: 1) servir como mecanismo de intercambio de mercaderías, recursos y servicios, puesto que la gente prefiere que le paguen en una moneda aceptable y los compradores, además de esto, no logran bolívares suficientes para efectuar sus transacciones, dos) reserva de valor patrimonial, puesto que absolutamente nadie en su juicio desea ahorrar en bolívares, una moneda que pierde su valor diariamente y tres) mecanismo de cuenta o bien “accountability”, por el hecho de que los usuarios son inútiles de comprender la evolución de un negocio mirando sus cuentas en bolívares, que al entremezclar operaciones efectuadas en direferentes días, sencillamente acaban sumando peras con manzanas, sin estimar que los costes en bolívares perdieron su capacidad de reflejar el valor de los productos o bien servicios para el comprador, quien de forma automática cambia el costo a moneda extranjera para saber si el producto esta en coste de mercado, si es asequible o bien costoso y si ha evolucionado en términos reales respecto a su valor reciente precedente.

VER PRECIO DEL DÓLAR EN VENEZUELA

Lo que Maduro hace entonces es huir cara adelante y admitir en público un fenómeno contra el que su lucha ha sido, y proseguiría siendo, estrepitósamente inútil y utiliza como razonamiento para su cambio estratégico de opinión algo en lo que tiene razón: el empleo masivo de divisas sirve de válvula de escape y oxigenación de una economía local, presa de la hiperinflación y la incapacidad del gobierno de salvar confianza en las autoridades monetarias. No obstante, esto no quiere decir que la flexibilización en el empleo de divisas como mecanismo de pago se traduzca en una reestabilización de la economía, ni el rescate de confianza, inversión o bien desarrollo.

Aunque es verdad que hay un proceso de primitivización severa de la economía venezolana, este fenómeno tampoco está generando cambios políticos sino más bien procesos de adaptación económica que dividen a la población entre una minoría esencial que se marcha (emigra) y una mayoría que se amolda y busca sobrevivir. La masificación del empleo de las divisas sirve como válvula de escape para una economía encallada y encerrada por la destrucción del valor y utilidad del bolívar. Lo que si es cierto es que Maduro, al reconocer el fenómeno de masificación de hecho, está ejecutando el sabio dicho que reza: si no puedes contra él… únetele. Mas ese reconocimiento del empleo de divisas para sostener el movimiento económico del país (y la subsistencia de la población), ante su incapacidad de mantener el valor del bolívar, no representa una dolarización formal de la economía sino más bien un permiso para la dualización de hecho del país, que iba a suceder, con su autorización o bien sin ella, y que representa más del cincuenta por ciento del valor de las transacciones comerciales del país y anda a 3 cuartas unas partes de exactamente la misma al cierre del próximo año.

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