viernes, mayo 24

El Barça aburre y gana

Ayer el Barça tuvo otro de esos partidos en los que no le queda más remedio que jugar y en los que si gana no tiene mérito ni finalidad, y si pierde está mucho peor que en los últimos meses. el estaba en la caja Alejandro Echevarría, molesto porque le cito cuando me refiero al entorno comisionista de su cuñado, Joan Laporta. Dice que no cobra comisiones y no tengo por qué dudarlo, aunque nunca le he acusado de eso, sino de gestionar el núcleo de personas que asesoran al presidente en las decisiones importantes del club, tristemente formado por comisiones. agentes como Jorge Méndez, Deco, André Cury y uno de los hijos de Laporta. Echevarría dice estar por encima del marketing, entre otras cosas porque por su holgada situación económica no lo necesita. Bien. Alejandro es encantador y por eso me entristece su disgusto. Lo conocí durante la primera presidencia de Laporta, cuando lo echaron del club por haber sido miembro durante un tiempo de la fundación Francisco Franco. Fue una acusación sectaria e injusta. O estamos a favor de la libertad o no, pero no vale sólo cuando nos gusta. Todos en el Barça le dieron la espalda, Laporta el primero. Yo estaba inmerso en mi epopeya independentista pero fui el único que escribió en su defensa y además ordené a los camareros de Semon que lo invitaran cuando viniera. Cataluña todavía no había perdido la cabeza pero estábamos preparados. No deja de ser curioso que esta historia regrese ahora que parece que empezamos a recuperar los sentidos.

El partido empezó movido, con destellos de luz en ambos equipos y graves imprecisiones defensivas. Lo que logró el Barça, lo hizo después la Real. Imanol salió con el balón jugado, despacio, con posesiones más largas, sin arriesgar demasiado. San Sebastián cloroformo para mecer la noche y dormirla. Xavi quería un partido más rápido, con más ritmo, pero no acababa de conseguirlo. A Christensen Le costó mucho los controles orientados y los giros, y al equipo le costó prodigar el juego interior. Becker estuvo a punto de marcar, Ter Stegen realizó una parada extraordinaria. De todas formas, la jugada había sido anulada por una falta muy discutible del delantero sobre Cubarsí. Por fuera de juego, esta vez incuestionable, se anuló un gol. Dos advertencias. Lamina Yamal Se salió con la suya pero Remiro salvó con el pie.

También se escucharon dos advertencias por megafonía del estadio pidiendo al público que se abstuviera de realizar gritos racistas o incitar a la violencia. Era difícil saber a qué se refería la advertencia más que tímidos gritos de “Barça sí, Laporta no”. El Barça no jugó mal pero no tuvo continuidad ni acierto. No hubo suerte, porque un buen disparo de Raphinha se estrelló en el poste. Pero en el minuto 39 apareció la estrella y no falló, con un disparo parabólico y estético lejos del alcance del portero.

Entre la poca relevancia del partido, poca o ninguna, y el juego impreciso, lento y poco interesante, la noche cayó en el aburrimiento total. Es una pena tener que jugar partidos en los que no importa si pierdes o empatas.

Se impusieron defensas a los ataques, que no tuvieron continuidad. Raphinha volvió a disparar con gran acierto y belleza pero nuevamente sin encontrar portería debido a una mano espléndida de Remiro. Brais Méndez tuvo el empate pero disparó ligeramente desviado. Christensen fue sustituido por Sergi Roberto y Pedri por Fermín. Lo de Pedri es muy triste porque un chaval que prometió tanto se va a desperdiciar porque nadie le ayuda a entender que si quiere ser un futbolista de élite tiene que limitar los excesos de su vida nocturna. No digo que sea fácil, pero tampoco lo es tener su talento y no está bien desperdiciarlo.

Ferrán sustituyó Lewandowski y estuvo a punto de marcar en su primera acción pero otra mano de Remiro fue providencial. Un VAR surrealista que tardó más de tres minutos en reaccionar acabó recomendando a De Cuadra pitar penalti a la Real por mano. Él fue y lo transformó. rafina, cerrando la noche. Qué lío de videoarbitraje.