martes, junio 25

Badosa apoya las remontadas en Roland Garros

paula badosa Se planta en el tercer asalto con la mochila cargada de esperanza y esa garra que había perdido por el camino tras la lesión de espalda. Brazos en alto y sonrisa amplia por fin cuando el revés de Yulia Putintseva se va al pasillo y puede volver a sacar toda la adrenalina que ha acumulado en dos horas de juego y tres sets de buena actuación (4-6, 6-1 y 7-5). ). Dos victorias consecutivas en París y trabajo duro, para darle sensación al cuerpo y confianza a la cabeza.

El español de 26 años no empezó bien. Pues bien, al igual que en su debut ante Katie Boulter, tras lograr un break a su favor y tener el balón para ponerse 5-2, empezó a perder el ánimo, la fe y la fe en que podía hacerlo. Hubo discusiones con su entrenador, Pol Toledo, quien insistió en que tenía que jugar contra su rival y no contra ella misma. Porque había entrado en ese periodo en el que nada salía, ni había luz al final de otro túnel emocional muy oscuro.

Incapaz de enlazar dos buenos intercambios y enojado con todo. Del otro lado de la red también hubo carácter, una Putintseva volcánica que ahondó en las dudas de la española hasta hacerse con el primer set.

Sin embargo, Badosa, en el puesto 139 del mundo, sabía que tenía más, que sólo tenía que salir de la ecuación del partido y concentrarse en sí misma. Tropezó, pero empezó a calmarse y a llevar el ritmo del encuentro al ritmo que ella marcaba. Consiguió despistar a Putintseva al inicio del segundo set y, aunque hubo un parón de casi una hora por culpa de la lluvia, que sigue apareciendo en esta edición de Roland Garros, Badosa ya tenía la compostura asentada.

A la vuelta, la Badosa de los mejores tiempos. Es limpia en sus golpes, fresca para conmover a la rival y desestabilizarla, y tenaz para perseguir los puntos a pesar de los largos intercambios. Sin fallar ni fallar, un 6-1 inmediato y el mejor Badosa en el tercero. Porque presionó a Putintseva, empujó y la llevó muy por detrás de la línea de fondo, pero la española no se achicó.

Al contrario, se envalentonó en cuanto estuvo convencido de que el tenis estaba ahí, en su mano, que sólo tenía que sacarlo. Avanzó en los últimos partidos con el rostro iluminado por los pocos rayos de sol que asomaban antes de que el cielo volviera a oscurecerse. Pero Badosa la había abierto de par en par. Ella sonrió y levantó los brazos al cielo para abrazar el tercer round tras otra remontada de las que tanto la caracterizaron en aquel momento del que intenta recuperarse antes de la lesión.

Y al día siguiente, más emociones, porque su rival es su amiga Aryna Sabalenka. Pero hoy toca disfrutar y seguir creyendo.