martes, junio 25

2005, primer Roland Garros de Rafa Nadal: todo empezó con Burgsmuller

Todo empezó con Lars Burgsmuller. Quizás antes, campeón en Montecarlo, Barcelona y Roma antes que París. O tal vez antes, cuando en 2004 Rafael Nadal Ni siquiera pudo viajar a Roland Garros por una fisura en el escafoides de su pie izquierdo. Ese pie. Pero su objetivo era claro: suceder a Manolo Santana, Andrés Gimeno, Arantxa Sánchez Vicario, Sergi Bruguera, Carlos Moyà, Albert Costa y Juan Carlos Ferrero en la Philippe Chatrier (y luego le sucedería Garbiñe Muguruza en 2016) como campeón.

Después de un año con lesiones y en un año con más lesiones, aquel, además, la lesión en el pie, que presagiaba una carrera corta, empezó todo; con Burgsmuller y no paró.

El alemán, 96º del mundo, no estaba contento con que el empate les emparejara. Él estaba en lo correcto. Ya sabía quién era Nadal, desde que me enfrenté a él en Indian Wells en 2004 (6-2 y 6-3) y ya había sufrido la velocidad de pelota y piernas de aquel chico de camiseta verde sin mangas, pelo al viento y rodilla en el aire con cada punto ganado. Volvió a sufrirlo en París. «No hay mejor jugador que él a la hora de defender. Es muy rápido en las curvas y golpea muy bien desde posiciones incómodas. Y muy duro. Cuando crees que has ganado el punto, él encuentra la manera de llegar a la pelota y te obliga a ampliar el punto”, recordaba el alemán en este diario en 2017.

Sufrió un 6-1, 7-6 (4) y 6-1 que queda en mera anécdota de todo lo que vendría después. Fue la primera victoria de 112 para el español, al que le quedaban 10 días para cumplir 19 años. Un triunfo que comenzó con un punto ganador de saque, derecha y tiro a la red y que se apuntó para Burgsmuller, que abandonó el tenis poco después para Estudiar Medicina y tener una vida familiar relajada como radiólogo.

De ese primer paso surgieron los siguientes, más o menos largos, algunos contundentes, todos proféticos: Malisse (6-2, 6-2 y 6-4), Gasquet (6-4, 6-3 y 6-2), Grosjean (6-4, 3-6, 6-0 y 6-3), Ferrer (7-5, 6-2 y 6-0), Federer (6-3, 4-6, 6-4 y 6- 3) hasta llegar a Mariano Puerta y aquella final de tres horas y media: 6-7 (6), 6-3, 6-1 y 7-5. «Llegábamos como candidatos a pesar de no haber jugado nunca aquí, pero Mariano Puerta nos lo puso muy difícil ese domingo. Tuvo el balón para pasar al quinto set. Ganamos y fue una alegría enorme”, recordó Toni Nadal a ABC de aquel primer título con el que empezó todo.